En ciudades como Madrid o Barcelona, donde el turismo está en auge, ha surgido una alternativa a los hoteles muy interesante para los extranjeros a la hora de planear sus vacaciones en España: los alquileres turísticos. Plataformas como Airbnb han contribuido a un crecimiento exponencial de este tipo de alquileres y, como cualquier crecimiento desmesurado, aparece el descontrol. Actualmente, Valencia está siguiendo los pasos de Madrid y Barcelona, convirtiéndose así otra de las capitales en auge de alquileres turísticos vacacionales. 

Para las personas autóctonas que buscan piso de alquiler de larga temporada esto supone un gran inconveniente, ya que los precios suben al competir contra los costosos alquileres vacacionales. Pero para los propietarios y habitantes ‘de toda la vida’ de una finca también supone a veces un perjuicio, ya que el paso continuo de turistas puede atentar contra el correcto desarrollo de la vida comunitaria (ruido, limpieza, etc.) y sus elementos comunes, como son por ejemplo el ascensor o el parking. ¿quien se responsabiliza en este caso del mal uso del ascensor?  Por suerte hoy en día  en la Comunidad valenciana, hay una regulación para esto.

¿cómo se regula esto? El 23 de mayo se aprobó una nueva Ley de Turismo, Ocio y Hospitalidad de la Comunitat Valenciana, de manera que para poder ofertar un alquiler turístico en cualquier plataforma de alquiler es obligatorio que el propietario inscriba su alojamiento en el registro de apartamentos turísticos de la Agencia Valenciana de Turismo. Pero además, el propietario necesita un informe favorable de compatibilidad urbanística de su ayuntamiento. Esta ley está vigente desde el 8 de julio de 2018 y con ella se pretende fomentar un crecimiento ordenado y controlado del turismo en nuestra Comunidad.

En la ciudad de Valencia, esta Ley se acoge al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1988, donde se determina que los apartamentos turísticos solo pueden estar en plantas bajas y primeras plantas. Las sanciones a las viviendas turísticas ilegales también se han endurecido y ascienden a 600.000 euros por incumplimientos reiterados. Sin embargo, la mayoría de los alquileres turísticos en la ciudad de Valencia siguen siendo ilegales y el Ayuntamiento ha decidido intensificar las inspecciones.

Se está debatiendo y trabajando en poner nuevas medidas a los alquileres turísticos en Valencia, como el cobro de una tasa. Si bien desde la ley aprobada en mayo no ha habido ninguna actualización en torno a los alquileres turísticos. Por su parte, la oferta de la plataforma Airbnb ya supera a la hotelera de la ciudad.