Antes del 4 de diciembre de 2017, la instalación del ascensor se llevaba a votación por parte de los vecinos. Si el resultado era favorable por una mayoría simple, o sea, la mitad más uno del total de los propietarios, era obligado poner el elevador. Sin embargo, con la puesta en marcha de la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal, realizar las obras ya no depende del voto de la comunidad en algunos casos.

Según el artículo de 10 de la LPH y la Ley de Supresión de Barreras Arquitectónicas, la instalación del ascensor es obligatoria, sin tener que votar en la comunidad si se quiere poner o no, cuando los gastos anuales derivados a la obra una vez descontadas las subvenciones o ayudas públicas no son superiores a 12 mensualidades ordinarias y además, un vecino o propietario con problemas de movilidad reducida o mayor de 70 años lo solicita. Si el titular de la vivienda la tiene alquilada a una persona con estas cualidades, también puede demandar la instalación de un ascensor pese a no residir en el edificio.

¿Qué pasa si el gasto final de las obras supera los gastos de doce mensualidades?

En el caso de que la derrama por la instalación del ascensor exceda de los gastos de comunidad de doce mensualidades, se puede dar dos situaciones:

  1. Si la comunidad rechaza la instalación por excederse económicamente, pero el solicitante o solicitantes asumen la diferencia, será de obligado cumplimiento por parte de todos pagando la parte proporcional.
  2. Si la o las personas interesadas se niegan a hacerse cargo de los gastos extra, la comunidad no tendrá la obligatoriedad de instalar el ascensor.

¿Qué ocurre si hay propietarios que se niegan a pagar su parte?

Por Ley están obligados a contribuir pagando la parte que les corresponde, sin embargo, si se convierten en morosos hay dos opciones:

  1. Iniciar un procedimiento judicial para cada uno de los deudores que no quieran asumir la derrama. Se recomienda insistir en el pago e informar a los infractores de que se va a proceder a demandarles. Si esto no cambia nada, como última instancia, llevarles a juicio. Lo mejor es llegar a un acuerdo, dado que los procedimientos son lentos.
  2. Dividir los gastos entre aquellos propietarios que quieran un ascensor y que el uso del mismo funcione con una llave. Si una vez instalado, algún vecino lo necesita y quiere tener acceso al mismo, este deberá abonar su parte proporcional.

Si se ha decidido en tu comunidad la instalación de un ascensor, ponte en contacto con nosotros y te ofreceremos el programa de financiación personalizado que mejor se adapte. Nos amoldamos al espacio disponible y si no, buscamos alternativas.